Si te estás preguntando cómo empezar a ofrecer Biqo en tu restaurante, la respuesta es más sencilla de lo que parece. Cuando una mesa pide pagar cada uno lo suyo, una persona abre Biqo, crea la sala y la comparte con el grupo. Los participantes completan el reparto sin que el camarero reconstruya la cuenta ni se toque el TPV. La pregunta que queda es la más práctica de todas: ¿por dónde empiezo?
Este artículo responde exactamente eso. No la teoría, sino el proceso real: desde el primer contacto hasta el primer grupo de clientes que lo utiliza en tu sala. Cada paso está ordenado para que sepas qué ocurre, cuándo ocurre y qué tienes que preparar en cada momento.
Biqo no requiere integración con tu TPV ni una red propia. El tiempo de puesta en marcha depende de si utilizas un QR impreso por el local o solicitas un soporte personalizado; cualquier plazo de fabricación, personalización o envío debe confirmarse en la propuesta.
Lo que no necesitas para ofrecer Biqo en tu restaurante
Sin cambios en tu TPV ni en tu sistema de cobro
Biqo funciona como una herramienta independiente: no requiere conectarse al TPV ni modificar el proceso de caja. El local mantiene una sola cuenta y cobra por el método habitual, mientras el grupo organiza el reparto fuera del sistema del restaurante. No existe una integración técnica que deba configurarse.
Biqo ayuda al grupo a calcular el reparto y seguir sus estados. El dinero no pasa por Biqo: una persona abona la cuenta completa al restaurante y los participantes saldan sus partes entre ellos mediante el método que acuerden.
Sin integraciones técnicas ni desarrollos de software
Biqo funciona al margen de la infraestructura digital del local. No necesita credenciales de acceso al TPV, al software de comandas ni a la caja para organizar el reparto del grupo. Da igual qué TPV utilices, qué software de gestión tengas o si trabajas con una caja más sencilla.
Otros sistemas del mercado sí requieren integrarse con el TPV o con la plataforma de gestión de pedidos. La propuesta de Biqo es diferente: el requisito de entrada es mínimo porque la herramienta no necesita conocer el sistema interno del restaurante para funcionar.
Sin descargar una aplicación para tus clientes
El cliente no descarga nada. Una persona abre Biqo en el navegador, crea la sala y la comparte con el grupo. Con una foto del ticket se puede repartir por productos; también existe el reparto por igual. Los invitados acceden mediante enlace, QR o código sin registro obligatorio.
Este punto elimina una de las barreras más habituales al presentar una herramienta nueva a una mesa: los clientes no tienen que instalar otra aplicación. El flujo empieza y termina en el navegador del móvil.
Cómo queda el proceso en sala en la práctica
Biqo puede utilizarse cuando llega la cuenta o después de que una persona haya abonado el total. Una persona abre Biqo, fotografía el ticket o introduce el importe, revisa el resultado y comparte la sala. El grupo puede organizar el reparto antes o después del cobro del restaurante; los pagos entre participantes se realizan fuera de Biqo.
Cuando el grupo utiliza Biqo y una persona paga la cuenta completa, el camarero no necesita reconstruir el reparto ni repetir el cobro para cada comensal. El local mantiene una sola cuenta y su proceso habitual; el desglose entre participantes no se reconstruye en el TPV.
En locales con mesas grandes frecuentes, el tiempo que se evite en cada cierre puede acumularse a lo largo de los servicios. El efecto real debe medirse en cada restaurante, según el número de grupos, su operativa y el uso que hagan los clientes.
Paso 1: define cómo quieres ofrecer Biqo en tu restaurante
Decide en qué momento lo verá el cliente: solo cuando una mesa pida pagar por separado, dentro del portacuentas, en una tarjeta, en la barra o mediante un enlace dentro de tu carta digital. Para una prueba inicial no necesitas desplegarlo en todas las mesas.
Paso 2: elige el acceso y el soporte
Puedes imprimir tu propio QR con la URL facilitada o solicitar una propuesta para un soporte personalizado. El portacuentas suele encajar bien cuando Biqo se ofrece únicamente al final de la comida; una placa o señal fija puede tener sentido si quieres que el acceso sea permanente. La disponibilidad, los materiales, los plazos y los precios se confirman en cada propuesta.
Paso 3: separa el uso de la web app de los costes físicos
El uso de la web app es gratuito tanto para el restaurante como para sus clientes. No existe una cuota por utilizar Biqo.
Si el local solo quiere utilizar la URL y preparar su propio QR o enlace, no existe ningún coste. El coste aparece únicamente cuando decide contratar una implementación física. Depende del número de mesas, la cantidad de códigos QR o soportes, el tipo de portacuentas o formato elegido, la personalización, la fabricación y el envío. La propuesta debe detallar exactamente qué elementos incluye y cuánto cuesta cada concepto.
Paso 4: coloca el acceso en sala sin tocar el TPV
Poner en marcha Biqo no requiere obras ni integración con el TPV. El trabajo consiste en decidir el punto de acceso, preparar el QR o enlace y explicar al equipo cuándo ofrecerlo. Un soporte personalizado, si se solicita, tiene su propio proceso de diseño, fabricación y envío.
Dónde colocar cada soporte
La ubicación depende del formato elegido. Los portacuentas funcionan bien cuando acompañan la cuenta al traerla a la mesa: el cliente tiene el soporte delante en el momento en que puede necesitarlo. Los soportes de mesa, como los cubos o las señales verticales, pueden estar visibles durante toda la comida.
La visibilidad en el momento de la cuenta puede facilitar que el cliente entienda para qué sirve el QR y decida utilizarlo. El código funciona desde el móvil del cliente con su propia conexión de datos o con el wifi del restaurante si ya está conectado. No se requiere ninguna conexión adicional por parte del local.
Lo que el cliente ve al escanear el QR
Una persona abre el acceso general, crea la sala y comparte el enlace, QR o código específico. Los participantes pueden repartir por igual o, con ticket, marcar productos individuales y compartidos. Nadie necesita descargar una aplicación ni crear una cuenta para participar.
El local sigue cobrando una sola cuenta, exactamente como siempre. Biqo no procesa pagos ni se integra con el TPV. Organiza el reparto entre el grupo para que cada persona sepa lo que le corresponde.
Paso 5: explícaselo al equipo con una demostración breve
El personal no opera Biqo directamente, aunque conviene que sepa cuándo mencionarlo y cómo responder si un cliente tiene alguna duda puntual.
Lo que el camarero necesita saber
El camarero no tiene que calcular el reparto. Puede limitarse a ofrecer el acceso y resolver una duda básica si aparece. Lo principal es que sepa cuándo mencionarlo: al entregar la cuenta cuando un grupo pregunta si puede pagar por separado o cuando detecta que una mesa grande puede necesitar una forma de organizarse.
Una frase sencilla que puede utilizar es:
«Si queréis repartiros la cuenta, podéis usar este QR. Se abre directamente en el móvil y no tenéis que descargar nada».
Es una explicación directa, sin tecnicismos y válida tanto para un portacuentas como para una placa, una tarjeta o cualquier otro formato.
Cómo hacer la presentación interna al equipo
La demostración interna puede hacerse con un gasto de ejemplo: abrir Biqo, crear una sala, compartirla y mostrar qué ve un invitado. El objetivo no es formar al equipo en todos los detalles, sino que sepa cuándo ofrecerlo, que el pago ocurre fuera de Biqo y que una persona de la mesa inicia el reparto.
Paso 6: presenta Biqo a tus clientes desde el primer día
Un soporte bien colocado puede hacer gran parte del trabajo, pero el equipo marca la diferencia entre que el cliente entienda para qué sirve o lo pase por alto.
El momento en que el camarero lo menciona
Un momento natural para presentarlo es cuando el cliente pide la cuenta y alguien en la mesa comenta que quiere pagar por separado. El camarero señala el soporte y utiliza una frase breve. No hace falta explicar el funcionamiento completo: basta con que el cliente sepa qué problema resuelve y que no tiene que descargar nada.
El cierre de la cuenta forma parte de la impresión final de la visita. Una experiencia cómoda puede contribuir a que el grupo recuerde mejor el servicio, aunque su efecto sobre las reseñas o la repetición debe comprobarse durante la prueba en el local.
Cómo comunicarlo fuera del local
Antes de anunciar el servicio en Google, Instagram o la carta digital, confirma la URL definitiva, el mensaje y el soporte que utilizará el restaurante. Una frase como «ofrecemos reparto de cuenta digital sin descargar una aplicación» informa al cliente antes de que llegue sin prometer una integración de pago ni un cambio en la forma de cobrar del local.
Lo que casi todos los hosteleros preguntan antes de dar el paso
¿Y si alguno de mis clientes no tiene smartphone o no sabe usar el QR?
No es necesario que todos los integrantes utilicen el QR. El resto del grupo puede completar el reparto y asignar manualmente la parte de esa persona. Después podrá saldarla con quien pague o haya pagado al restaurante mediante el método que acuerden.
Biqo no obliga a nadie ni reemplaza las opciones de pago existentes. Ofrece una forma organizada de calcular y coordinar el reparto para quienes decidan utilizarla.
¿Funciona si ya tenemos política de «una sola cuenta por mesa»?
Esta es una de las situaciones en las que Biqo puede encajar. El local sigue cobrando una sola cuenta. La diferencia es que el grupo dispone de una herramienta para organizar el reparto por su cuenta, sin pedirle al camarero que lo reconstruya.
Biqo no obliga al local a cambiar su política: la complementa con una solución para el cliente. El hostelero mantiene su operativa y el grupo conserva una forma de repartir el gasto.
¿Necesito avisar al ayuntamiento o tramitar algún permiso?
Biqo es una aplicación web y no exige una instalación técnica en el TPV. Aun así, el local debe respetar las reglas generales que le resulten aplicables sobre información al consumidor, accesibilidad, cartelería o uso del espacio. Ante una situación particular, conviene consultarlo con la asesoría o la administración local.
¿Mis clientes tienen que descargarse alguna aplicación?
Los participantes no necesitan descargar una aplicación ni crear una cuenta. Una persona abre Biqo, crea la sala y comparte el enlace, QR o código específico con el grupo.
Empieza de forma gradual
El proceso puede organizarse en seis pasos: elegir el momento de uso, preparar el acceso, separar el uso gratuito de la web app del coste de la implementación física, colocarlo en sala, explicarlo al equipo y probarlo con clientes. No exige integrar el TPV.
El local sigue cobrando como siempre: una sola cuenta, con su propio sistema. Biqo resuelve lo que ocurre entre los participantes: el reparto, los cálculos y la coordinación del grupo.
El siguiente paso es solicitar una propuesta, confirmar el formato y el número de soportes que necesita el local y decidir si se empieza con un QR propio o con una implementación física personalizada.